El pensamiento es infinito

Construir una nueva manera de responder ante una nueva realidad,
requiere poner la mirada en el propio ser. No en el que has venido
siendo. En el que puedes comenzar a ser, el que podrías crear, con las
posibilidades que encuentras en tu cajita de herramientas personales.
Inicia observando cómo estás usando tu pensamiento. Observa cómo
se manifiesta en tus conversaciones, el impacto emocional que produces
en ti y la actitud que activas. ¿El uso más frecuente de tu pensamiento
es positivo o negativo?
Detallemos un poco, la diferencia entre los dos.
El uso positivo del pensamiento te permite poner la atención en lo que
SI hay, con lo que SI cuentas, en lo que SI puedes usar para construir
posibilidades y en lo que SI podrías convertir en una acción. El
pensamiento positivo genera esperanza y te permite avanzar –a tu
propio ritmo–.
La esperanza nace en las posibilidades, es la gasolina de la actitud del
principiante: El ser que no se deja vencer porque está convencido que
siempre encuentra por dónde metérsele a la vida, el que reconoce y
valora cualquier avance –por pequeño que sea–, y no lo hace por
resignado, sino porque ha comprobado que el pensamiento es infinito y
es el origen de todas las posibilidades. Es tan infinito como la nueva
información que dejes entrar a él.
El uso negativo del pensamiento te invita a poner la mirada en la
ausencia, en lo que no hay, en lo que no tienes, en lo que no sirve, lo
que no sabes. Al enfocarte en la carencia, frena tu posibilidad de
comenzar. Te incentiva a pararte ante el futuro solo con lo que existía
en el pasado. Es el pensamiento que estanca, o peor, hunde. Para que
exista la negación, es fundamental la comparación. Ojo. Solo te das
cuenta de lo que no existe, porque en otro lado existe. Eso no pasa con
el pensamiento positivo.

¿Qué emoción te genera usar así tu pensamiento?
La mayoría de las veces genera miedo e impotencia. Nos hace sentir que
no es posible arrancar, que somos impotentes. ¿Qué alternativa queda?
Reclamar, quejarme, esperar soluciones externas o milagros. Cualquiera
de estas reacciones incentiva la actitud de la víctima. La actitud de la
tierra movediza, el auto entierro.
Antes de terminar, vale la pena que te des cuenta ¿Cómo quieres
seguir? ¿Qué pensamiento quieres fortalecer? ¿PARA QUÉ?
Recuerda: Tú eliges tus pensamientos.

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