¿Cómo te estás sintiendo hoy?
¿Te sientes en escasez o en abundancia?
¿Asocias la prosperidad con lo que tienes… o con lo que eres?
En un encuentro muy especial con Nathalia Barón, tuve la posibilidad de reflexionar sobre la prosperidad, hasta comprenderla como un estado de SER. Fue valioso resignificarla, pero, ante todo, permitirme sentirla.
Es por eso por lo que hoy quiero compartir reflexiones contigo, para acercarte a una manera nueva de experimentarla en la vida cotidiana.
Durante mucho tiempo nos enseñaron, y así lo hemos creído, que la prosperidad es sinónimo de éxito económico, de tener más, disfrutar más, alcanzar logros visibles. Pero ¿qué pasa cuando todo eso se logra y aún se siente un vacío? ¿Qué ocurre cuando, aún rodeados de cosas, sentimos sensación de pobreza? ¿No te cuestiona ver personas con pocos bienes materiales que irradian plenitud? Parece que la abundancia en el tener no siempre corresponde con el buen sentir.
La prosperidad de la que quiero hablarte no comienza en lo material, sino en una realidad mucho más profunda: tu propio ser interno, desde el cual interpretas la vida y eliges cómo sentirla.
La prosperidad es una sensación de plenitud que brota de la manera como interpretas, valoras y usas lo que tienes y lo que eres. Prosperidad no se origina en el tener, sino en el ser.
Prosperidad es confiar en que lo que tienes es semilla para producir más y disfrutar más. No se mide por la cantidad, sino por las posibilidades que están en ti cuando eliges apropiártelas, es decir, actuar para hacerlas realidad. Es un logro personal que no admite comparación.
La prosperidad se bloquea cuando tu mente se enfoca en las carencias, en vivir de las expectativas, pensar en lo que no mereces y sentirte insuficiente. Todos esos límites nacen de creencias internas.
Pero la buena noticia es que esas creencias se pueden transformar o desinstalar de tu inconsciente. Eres libre para hacerlo. Eres libre para vivir en estado de prosperidad. ¿Cómo hacerlo? Inicia cuando te permites reflexionar e interiorizar algunos principios:
- Valorar es reconocer lo que sí hay, sí tengo y sí soy.
- Uno demuestra lo que valora, porque lo usa.
- La vida solo te da más de lo que sabes valorar.
- La vida te quita lo que no sabes valorar.
- La vida no te da más porque reclames, sino porque siembras.
- Lo que tienes es lo que necesitas para ser feliz. Si no lo logras, no es porque te falten cosas, sino porque te falta aprendizaje.
Desde la transformación personal, prosperar es expandirse desde el ser consciente, no desde el esfuerzo por acumular, aparentar o alcanzar estándares ajenos.
Es darte cuenta de que la verdadera riqueza no está en lo que puedas sumar, sino en lo que aportas, expandes y despiertas en los demás a través de tu presencia.
Prosperar es permitir que lo mejor de ti se exprese para construir grandeza en los otros. Hace alusión a una riqueza que nada ni nadie te puede quitar: los frutos de las semillas de amor que dejas en los demás.
La prosperidad comienza a evidenciarse cuando transformas tu ser aprendido en tu ser elegido. Cuando logras mirar de frente a las creencias sobre el dinero y comprendes la energía vital que pierdes al dejar que tu pensamiento se ancle en: carencias, desilusión, sensación de mala suerte, inferioridad y no merecimiento.
Te invito a preguntarte:
¿Desde qué lugar (interno o externo) estás pensando en tu prosperidad?
¿Qué creencias podrían estar limitando tu experiencia de plenitud con la vida que te corresponde?
¿Qué pequeño acto podrías hacer hoy que te conecte con ser y disfrutar la prosperidad que ya está presente en ti?
¡Hasta pronto!
MARTA OLGA