¿Alguna vez te has preguntado si la productividad actual está realmente aportando para sostenernos como especie? ¿Qué sucede con tu mundo interior cuando la exigencia externa sube y la humanidad baja?
¿Cómo te tratas a ti mismo mientras respondes a las metas?
Cuando buscamos definiciones de sostenibilidad, casi siempre encontramos referencias al equilibrio y la preservación de lo ambiental, lo económico y lo social (a veces reemplazado por la gobernanza). Sin embargo, estas dimensiones quedan incompletas si no incluyen la sostenibilidad de aquello que sostiene todo lo demás: el ser humano.
El enfoque actual es más una mirada a como sostener lo que externamente necesitamos para sobrevivir. Lo que debemos incluir es como preservar las condiciones internas que permiten que el ser humano evolucione como especie: consciencia, responsabilidad consciente de si mismo, capacidad de amar sin condiciones y gestión y fortaleza emocional para relacionarse en armonía con lo que lo rodea.
Por eso propongo ampliar el concepto: sostenibilidad humana es la capacidad de equilibrar y preservar los resultados económicos, sociales y ambientales con la evolución del ser humano. No es un fin: es un criterio para evaluar las decisiones en el presente.
En términos organizacionales, significa equilibrio entre productividad y humanismo. Humanismo no hacia afuera… sino desde adentro.
Podemos verlo desde varios ángulos:
• Sin sostenibilidad humana no hay productividad sostenible.
• Sin el propósito de preservar a la especie humana, la productividad queda sin propósito
• Cuando la productividad ignora a las personas, se destruye a sí misma.
Algunos pensarán que esto no es trabajo de las empresas.
Y tienen razón si lo entienden como un resultado final.
Pero si lo comprenden como abrir espacios para que las personas descubran su potencial y lo pongan al servicio de la productividad, entonces, sí es un tema de importancia organizacional. El aporte no será solo desde la inteligencia y las competencias, sino desde la consciencia que activa: voluntad, comprensión, responsabilidad consciente, compromiso y sentido.
Hoy, el desarrollo de la inteligencia artificial reta a las personas no solo a competir… sino ante todo a trascender.
Las empresas lo sospechan, pero no todas quieren asumirlo:
porque aceptar la sostenibilidad humana implica reconocer que el ejemplo de los líderes es la semilla. Liderar para humanizar, no solo desde el sermón sino desde la evidencia. Y esa semilla se llama transformación personal.
La productividad lograda únicamente desde autoridad, orden y obediencia no es sostenible. Requiere siempre una fuerza externa presionando. Ese es el territorio del management inconsciente: obsesión por resultados como sea, urgencia constante, prisa viral y desgaste emocional.
Síntomas de una productividad sin sostenibilidad humana:
• Equipos agotados, comparados y amenazados por suplantación tecnológica.
• Liderazgos agresivos y desgaste emocional.
• Trabajo remoto sin encuentro emocional ni presencia.
• Cultura de urgencia permanente y burnout.
• Transformación entendida como competencia externa, no como posibilidad interna.
• Transformación exigida como cambio y no como posibilidades
La felicidad no puede ser un logro adicional a la jornada laboral.
La vida ocurre donde trabajamos.
Allí se decide si vivimos desgastados o despiertos.
Sostenibilidad humana, se logra en el camino de la transformación: enseñar a la persona a ser consciente de sí misma, a descubrir sus frenos mentales inconscientes y transformarlos en posibilidades elegidas. Cuando esto sucede, el ser humano se convierte en protagonista de la evolución, desde su propia evolución.
Por eso sostengo que la sostenibilidad es el equilibrio entre productividad y humanismo.
La productividad se vuelve sostenible cuando quienes la generan son personas conscientes de su aporte e impacto, capaces de relacionarse con calidad humana, responder a la incertidumbre con fortaleza emocional e inspirarse mutuamente.
La sostenibilidad humana no es solo un concepto.
Es inteligencia, equilibrio emocional, presencia y calidad humana en el hacer diario que genera productividad.
Cuando esto se cultiva, la productividad deja de desgastarnos… y comienza a sostenernos.
Para que el humanismo sea tan estratégico como la tecnología, debe enfocarse en llegar al futuro engrandecido, aportando valor y haciendo la vida más humana y viable para la especie.
Necesitamos que la profundidad reflexiva de quienes trabajan en tecnología sea equivalente a la profundidad reflexiva de quienes exploran caminos de evolución humana. Aquellos que asumen la responsabilidad del liderazgo
La tecnología facilita la vida. El humanismo la hace amorosa.
Abogo por una reflexión con el mismo nivel de importancia:
productividad y humanismo.
Quizá ha llegado el momento de formar líderes más filósofos.
Para PRACTICAR (camino de evidencia)
• ¿En qué situación reciente prioricé el resultado sobre la calidad humana?
• ¿Qué parte de mí opera desde la prisa y cuál opera desde la presencia?
• ¿Qué micro acción consciente puedo implementar hoy para sostenerme o mejor fortalecerme mientras aporto?
• ¿Qué creencia interna me desgasta y cuál elijo para evolucionar?
Para PROFUNDIZAR
• ¿Estoy logrando resultados… o estoy evolucionando como ser humano al lograrlos?
• ¿Qué impacto emocional dejo en el otro mientras trabajo?
¡Hasta pronto!
MARTA OLGA